Rosemarie Fernández Day, del Tenorio Mendocino a La Casa del Dragón y Peaky Blinders

24/02/2024 - 12:36 J. P.

El proyecto Cine Alcarria continúa con semanas de intensa actividad. Mientras los alumnos trabajan para terminar la preproducción de sus trabajos, los miembros del jurado, destacados profesionales de distintas ramas de la industria, les ofrecen clases magistrales en las que comparten sus conocimientos. La última ha sido Rosemarie Fernández Day, encargada de vestuario que ha trabajado con los mejores directores españoles y en produccines internacionales, como La Casa del Dragón de HBO o La Fundación de Apple TV.  
  

  Ha trabajado en Downton Abbey, Peaky Blinders, La Casa del Dragón y con directores como Almodovar, Sorogoyen y Amenabar, pero todo comenzó en Gentes de Guadalajara.
    Totalmente, vestida de campesina en la Plaza de Santa María. Estaba en el coro Novicantores, que participaba en el Tenorio, y la mayoría de la gente alquilaba sus trajes, pero una amiga y yo decidimos hacérnoslos.

    En la ponencia ha dicho que a usted esto le viene sobre todo de su amor por el arte, ¿pero le gusta la costura?
    Siempre me ha gustado la costura, porque mi abuela cosía y yo la veía en casa. Y en el trabajo que me gusta a mí, que es el de vestuario de época, hay que conocer la parte de la confección y entender cómo está cortada una prenda según la época,  pero no tengo una formación en corte y confección, aunque he aprendido muchísimo en el trabajo y aprendo todos los días. 

    ¿Cuándo descubre que le atrae el vestuario de cine?
    Yo de joven no era nada cinéfila, pero la primera película que vi con mi madre en el cine de verano, aquí en Guadalajara, fue Memorias de África, con 13 años o así. Y me impactó. Por primera vez me di cuenta de que me llamaba la atención el vestuario, y los sombreros. Las siluetas, los colores. Había algo ahí que me gustaba.

 

    Cuando está tan especializado en algo, ¿no pierde un poco de gracia el cine? Porque imagino que se fijará casi de más en algunos detalles. 
    De hecho, ya he esparcido ese mal por toda mi familia (risas). Sobre todo me fijo mucho en mis proyectos, soy muy crítica. Estoy contenta, pero siempre piensas qué podrías haberlo hecho mejor. 

    Ya ha hecho de diseñadora jefe en la serie ‘La Valla’, de Netflix, y también en el documental Con la tierra en los pies.
    Ha sido un proyecto súper bonito que se va  a estrenar este año y  que pude preparar y diseñar desde el principio hasta el final. Y del que estoy muy orgullosa. 

    Su puerta para entrar en el mundo del cine estuvo aquí muy cerca de aquí, en Cornejo.  
    Sí. Me enseñaron cómo eran los talleres, pude ver cómo se cortaba el vestuario de Los fantasmas de Goya, que se estaba preparando en ese momento. Conocía figurinistas que admiraba muchísimo, las responsables del traje de Superman de Richard Donner o del vestuario del Drácula de Coppola,  que son Ivonne Blake y Eiko Ishioka. Me considero muy, muy privilegiada por haber podido ver, con veintitantos años, a estas grandes figuras del cine trabajar.  

 

    ¿Puede el vestuario hacer hablar a un personaje?  
    El vestuario tiene que hablar antes de que hable el personaje. Tiene que decir todo sobre el personaje, igual que nosotros. Tú puedes analizar cada prenda que llevamos ahora mismo y qué te transmite. Todo tiene que tener un significado, no se pueden elegir prendas aleatoriamente.

    ¿Ha trabajado en proyectos de época tanto en España como en como en Inglaterra? ¿Cuáles son las principales diferencias?
    En Inglaterra hay formación específica desde hace muchísimos años, que es algo de lo que carecemos aquí, aunque ahora está mejorando. En Inglaterra hay formación para diseñadores, para confección, sombrerería... Eso hace que, cuando llegas a los puestos de trabajo, estés muy, muy bien preparada para una profesión única, sombrerera, ambientadora, sastra… El resultado es muy bueno y se respetan mucho los oficios. Ahora, aquí va llegando eso por la influencia de los proyectos extranjeros. La formación en España está mejorando mucho.

    En un rodaje quién es su principal enemigo, ¿el director de fotografía??
    (Risas) No somos enemigos, somos compañeros, pero es verdad que hay que negociar mucho. Sonido también es otro departamento que a veces choca con vestuario, porque los collares o los tejidos pueden molestar con el micrófono. Hay que trabajar con todos los departamentos.

 

    Cuando un actor acaba de rodar una escena intensa, ¿no  da cosa tener que ir a retocarle?
    Hay que hacerlo con mucho respeto. Normalmentem cuando el primer ayudante de dirección corta, tiene que dar un tiempo para retoques de maquillaje y vestuario. En ese momento tienes que respetar el espacio del actor. Hay actores que se están riendo y de pronto dicen acción y se ponen a llorar, pero hay otros que están muy en el personaje y tú tienes que ir a hacer tu trabajo como si fueras invisible. Te acercas, no hablas con ellos, haces el retoque y sales de SET.

    Para La Casa del Dragón tuvo que irse seis meses a Cáceres. ¿Es posible la conciliación familiar?
    Es complicada. No es fácil tener una familia al uso tradicional, pero hay formas de organizarlo y cada día se va aceptando más. Yo creo que también depende de tu puesto de trabajo, de si te puedes llevar a tu pareja, a tu hijo, a tu madre… Hay gente que se lleva al perro porque estás trabajando en una nave y puede haber perros allí. Pero te tienes que hacer a la idea de que tu vida es un poco ´hoy estás aquí, mañana dos semanas en Sevilla. Ahora en Madrid…´.

    ¿Y los directores? ¿Alguno de los que conoce tiene una relación especial con el vestuario??
    Pues mira, Sorogoyen, por ejemplo, se centra mucho en él para crear el personaje. En Madre,  tuvimos muchísimas conversaciones. Se fija en las texturas, en cómo son las camisetas, el largo, los pantalones, cosas que parece que a primera vista a lo mejor no son importantes, pero él se fija. Almodóvar, por supuesto. Almodóvar es un director, autor y le gusta supervisar todo,