Error

Libros y rescate emocional

Octubre 09, 2012

Parece mal momento para nombrar esa palabra que hoy tiñe el sombrío horizonte de una España en decadencia. Ese término que refleja el enorme abismo que hay entre las políticas de recortes y reducción de déficit con las promesas de empleo y crecimiento que queremos ver de una vez por todas. Rescate.

Sin embargo, rescate,  ha sido también  fuente de disfrute, siempre en el filo del bien y del mal.  Canciones como “Rescue me” de Fontella Bass o “emotional rescue”, álbum de los Rolling en los ochenta, son la cara lúdica que han acompañado nuestra juventud. Hemos vivido también envueltos en rescates de cine, épicos , en secuestros , en vidas comunes y pequeñas, rescates de horas, de corazones. El rescate siempre ha sido sinónimo de female viagra equivalent final feliz, una liberación comprada donde el precio era lo de menos, importaba la libertad como fín, la calma emocional como destino, a cambio de cualquier sacrificio, del esfuerzo supremo.

Hoy  no es así, el rescate nos acecha como un cúmulo nimbo algodonado, amenazador en  su negrura desde un cielo crepuscular de verano. Hoy no afecta a alguien, nos señala a todos. Hoy no parece tener un desenlace feliz sino el principio de un largo cautiverio. Hoy el rescate amenaza la libertad, los servicios básicos y el estado del bienestar.  Y al campo más, mucho más. España deja de ser un estado perceptor neto de ayudas para pasar a contribuir en el pago de la factura PAC a favor del desarrollo rural, de otros, las últimas incorporaciones al Mercado Común.

Pero que desarrollo? Hasta cuando veremos los campos llenos de cost of daily dose cialis girasoles inútiles? Es la ambicionada subvención de la PAC el único destino posible de nuestro sector agrario? ¿Por qué no se apoya la denominación de origen, la reconversión del sector a productos de calidad, diferenciadores, por qué no se apoya con programas específicos a los cultivadores y dueños de la tierra? ¿Por qué no se favorecen las cooperativas en la cadena de suministro y se regula la actividad de las grandes superficies en el proceso de compra? Otra batalla perdida ante los todopoderosos lobbys financieros en Bruselas?

Por eso hoy, desde mi ya gastado sillón, ante una miríada de girasoles ennegrecidos, abandonados a su suerte, triste rescoldo de viagra pfizer 100mg una subvención agónica más prefiero hablar de rescate emocional. Miren Uds, nos pueden quitar todo lo que poseemos, ser despedidos, quedar sin subsidio, perder la casa, el vehículo, podemos empeñarnos para conseguir unos libros de texto, pueden hasta señalarnos, si no tenemos trabajo, como haraganes y penosos parias, o sea los culpables de tanto dislate financiero en este entorno neoliberal lleno de defensores de socializar las pérdidas y disfrutar las ganancias en solitario.

Pero, nunca, nunca deberían anular nuestras esperanzas, nuestra ilusión. Rendirse ante la negrura de una crisis que ya dura demasiado jamás.Y es aquí donde resisten los bastiones de generic viagra cheapest substitute la imaginación y la libertad. Los últimos reductos que resisten a los recortes y que aportan un resplandor en la oscuridad, las bibliotecas, sobre todo los bibliotecarios. En cualquier régimen totalitario, o prepotente como el que nos toca vivir ahora, en cualquier paréntesis de la libertad, lo primero que se recorta, inhibe, oculta y margina es la ficción, la magia de convertir la palabra en pasarela hacia la esperanza.

 Apelo al rescate emocional, es en el mundo de las emociones de otros, o de las propias en otros, es en el mundo de las historias paralelas, de las vidas marcadas por otras crisis, por otros valores donde comprobamos que no hay abismo bastante para enterrar nuestros sueños más sublimes, que el sufrimiento, la pérdida es consustancial a nuestra historia, a la de todos.

Ahora está en manos del bibliotecario de pueblo encontrar las actividades, los libros, los grupos que destierren la apatía de los ciudadanos, de grandes y pequeños. Un trabajo arduo y no recompensado que sin embargo llena de viagra shipped from canada satisfacción cuando compruebas que la semilla de la cultura ha calado en alguien.

Hago desde aquí un homenaje a todos los bibliotecarios, que en medio de los recortes siguen luchando para que ficción y realidad hagan de nuestro pulular diario un mundo pleno de color , lejos de los nubarrones institucionales, una revolución silenciosa entre tanta mediocridad neoliberal. Mi homenaje además , en especial , al bibliotecario de Yebes, abanderado impertérrito de cialis generic brand la  esperanza que además brega con dos bibliotecas, a cien manos, poniendo en marcha mil iniciativas para atrapar en la magia de la palabra a quienes se acercan a su red. Un rescatador, perdonen el término, que ayuda a mantener vivas las emociones, las positivas.

Carta de cialis 200mg amor... un año más entre la crisis

Septiembre 04, 2012


Por qué abandonarse al pesimismo? Descubro el valor de los sentimientos ante lo material en una vieja carta de amor que se me hace intemporal y rescato para Uds. Dediquen tiempo a los suyos, es una inversión que ningún banco podrá hurtarles ni ningún gobierno podrá recortar. Ahora más que nunca.


“Hace tiempo que estamos juntos, se puede decir que envejecemos por turnos, yo más que tú,  a veces tú más que yo. Ahora te toca a tí, cumples uno más y de nuevo tengo ocasión de verte a mi lado, de disfrutarlo desde el secreto de la urgencia, de buscar y pensar que dijiste, que querías, que te hacía falta. Y mientras mi cabeza va en busca de esas respuestas, mis pasos se afanan en llevarme a sitios donde miro, una y otra vez, buscando el regalo perfecto, el precio justo. Mis manos, como siempre desde que nos conocemos, vuelven a juntar  las monedas sueltas en el bolsillo para ver si un milagro consigue aparearlas. Busco salir de un maldito logaritmo tendente a cero y encontrar una integral que sume hasta el nivel de mis recuerdos sobre lo que necesitabas. Quizá lo que nadie te había regalado, o se esconde en tu inconsciente porque fue hurtado a tu niñez por mil y un motivos.


Me encanta hacerlo así, de nuevo vivo en el filo. Dicen que España está en crisis, el consumo en picado, el gobierno instalado en el recorte como axioma. Acostumbrado a vivir pendiente de viagra 25 mg order un hilo, a la precaria seguridad de un mundo en permanente default no sería capaz de encajar una existencia holgada. Estar asegurado por un mullido colchón de respuestas y recursos para todo puede ser cómodo pero quizás tremendamente soporífero.


Todo es inestable, pero no más que tú. Eres la tormenta en persona, mortal mezcla de futilidad y espesura, sencilla, dulce pero también mordaz e implacable. Tú has alumbrado los años más estables de mi vida, los más serenos. Como siempre a la cuarta pregunta, en precario. Soy feliz. Aún careciendo de aquello que es supuestamente debido tener a esta edad me siento seguro, porque me siento rico. Si, el cariño es más fuerte que la necesidad, como la pluma ante la espada, valores e ideales, anclas seguras entre una marejada de calamidades.


Me alimento en tu cercanía. Ahíto de esperanza, fantaseamos con viajes imposibles y lejanos, desde el sillón o en la cocina, entre lo cotidiano. Sigo soñando contigo, también ahora que somos más cómplices, entre canas y recuerdos. Tengo vida para regalarte, quizá es lo único que me sobra. Entre los vaivenes de la fortuna los detalles, guiños empáticos, se tornan más y más importantes. El abrazo intenso en la mañana, el plato inesperado en la cena. Quiero vivirlo todo contigo, creo en el “pan y cebolla” . Quiero celebrar todos tus cumpleaños, con crisis o sin ella. Ahora en este tiempo de futilidad, el compromiso sobra y  la paciencia escapa, pero yo quiero estar, sin condiciones.


Solo traigo pequeñas cosas, guardadas bajo la llave de mis sueños. Podrás encontrar la fuerza de un tifón, un filón de sentimientos que no hay que pagar, un preciado bien que puedo compartir contigo y nuestros hijos. Ahora, en tu nuevo aniversario quiero recordar todos los momentos que hemos compartido. Desde un cenote en Méjico hasta el Río Mesa en Molina de Aragón. Y solo recuerdo una inmensa felicidad, no te preocupes por la crisis, no es la primera ni será la última, espero vivirlas a tu lado. Lo mejor sin duda, es salir de ella, reforzados, más cómplices aún”.  


Vivimos tiempos de cialis medication erectile dysfunction libertad, de opinión  y de pensamiento, carta magna de os mediante,al menos eso nos cuentan. También vivimos un auge del marketing relacional, sicológico, del branded content, de la web social como entorno de interacción y globalidad, de democracia 2.0, del poder del post como expresión libre y el voto inmediato como afirmación de nuestra personalidad.


Estoy releyendo un libro muy recomendable de la Dra. Dolors Reig “Socionomía”. Digo releyendo porque como en el segundo visionado de nuestras películas favoritas se advierten mejor los matices, los guiños al lector, las inconsistencias del racor. Insisto, una lectura  muy recomendable.


La Dra. Reig nos describe la revolución social en marcha con precisión milimétrica. La tarea que asume no es baladí. Su intención es descubrir la importancia de dos hechos. Estamos viviendo un salto evolutivo, la posibilidad, gracias a la tecnología de estar más juntos, de desarrollar sociabilidad e inteligencia de manera aumentada. La segunda y tan importante como lo anterior, que el individuo y la sociedad no pueden perder este tren, quedarse fuera es asumir el riesgo de una exclusión social e informativa que nos aboca a un aislamiento letal.


Profundiza también en el factor confianza como criterio esencial para la relevancia de la información en la plaza del pueblo tradicional. En definitiva maneja una serie de nuevos conceptos como “infoxicación” “disonancia cognitiva”, filosofía KISS o hipersociabilidad. Hace referencia a diversos autores y teorías que glorifican el cambio, Castells o Daniel Pink y este nuevo futuro social y tecnológico, o al revés, que advierten de los peligros de la tecnificación excesiva, los tecnófobos como Carr y Sparrow. Un retrato fiel de la web social como universo paralelo de nuestra vida diaria.


Y ahora paso a mirar desde mi sillón, ya saben, con vistas al campo,  orientado de manera estratégica ante el silencio de los girasoles. El rumor incesante de las chaparras  de Yebes te permite olvidar el ruido de sables que siempre existe en la red 2.0, en las calles de mi ciudad. Me interesan las personas como a la Dra. Reig.


El entorno 2.0 se quiere asimilar a las plazas de nuestros pueblos pero aquí me topo con la realidad más cercana. Yo soy de Madrid de toda la vida y antes se hacía vida en la calle, el mercado, el bar, el campo de deportes, como en los pueblos y sus mitificadas plazas. Los rumores, como siempre, de la mano de aquellas sillitas que bordeaban los portales y que veían pasar la vida detrás de sus bordados o su punto de cruz. Mientras en el bar, el listo, el malo y el tonto arreglaban el mundo tras la segunda ronda.


En un entorno  social cercano era posible conocer a muchas personas, pero solo nos acercábamos  a aquellas que  por su reputación nos inspiraban confianza. Recuerdo que no me gustaba la compañía del malo de turno, tarde o temprano salías trasquilado, a no ser que fueras tan perverso como él. Tampoco buscaba el consejo de quien no tenía muchas luces, podemos decir el tonto, personaje siempre útil para otros y que necesitaba del reconocimiento ajeno para tener un hueco en el organigrama social. Y por supuesto siempre he huido de quien me ha querido contar su verdad,¡ qué digo contar!, inyectar dialécticamente su opinión porque es la verdad, aunque yo no la pidiera, superegos en busca de audiencia y aplauso.


En resumen seleccionábamos discurso, amigos, temas y la plaza y los espacios públicos servían como catalizadores de opiniones, consejos y experiencias. Sobre todo en los pueblos, donde más allá de los filtros familiares o de clan, tendían a creer la voz de la experiencia o de la edad.


Ahora con el ágora virtual que es la web social se ha trastocado ese modo relacional. Dicen que un lugar conectado es un lugar mejor, véase la experiencia de Netville en Canadá. Ahora, todos somos iguales, la opinión de cualquiera es visible. Vivir conectado te hace más empático, tolerante con la diversidad, potencia la realidad personal hacia una realidad aumentada donde la experiencia online es capaz de enriquecer nuestras relaciones online. También te hace más emocional, aunque en una sociedad tan polarizada como la actual, muchos confunden emoción y vísceras y vocean de manera desmedida, sin necesitar una segunda ronda para arreglar el mundo de una manera simplista.


Es aquí donde también quiero incidir en los perfiles que he destacado de entre la masa empática y colaborativa. El grano, aunque podrido, de la paja, los arquetipos que se reproducen en cualquier sociedad, cualquier pueblo, cualquier foro. Ahora el listo, el malo y el tonto tienen una oportunidad de oro para hacerse oír. Y los ciudadanos de a pie tienen la suerte de poder relegarlos al olvido.


De hecho la web social es inteligente y resiste bien los intentos de manipulación. Es notorio comprobar como la “infoxicación” de noticias por parte de un grupo con intereses propios en cualquier foro digital se estrella con el ostracismo de sus contertulios al no conseguir interacciones. Hay unas reglas inmutables que trascienden del mundo offline a los mundos paralelos y digitales. Como en la plaza del pueblo, como en las calles de Madrid las personas  confiamos en quien lo merece y mostramos nuestra alma digital, nuestro timeline, nuestro trocito de realidad en bits a quien creemos de fiar.


Es el momento de que las redes sociales ayuden a hacer mejores nuestros pueblos, nuestras plazas. Debemos encontrar lo mejor de nuestros vecinos, nuestros políticos, nuestras empresas. Ser para crecer es la consigna.  Colaborar para mejorar, para apoyarnos ante las dificultades, las injusticias, las carencias. Pero como personas, sin avatares e identidades falsas, superegos enmascarados que dañan a la comunidad, que restan credibilidad a las buenas intenciones,  a la empatía que todos brindamos en este nuevo mundo 2.0 a nuestro entorno.



Ahora que la vida en la Tierra tiene tintes de convertirse en una de las cámaras del averno, donde fuego y azufre se han transmutado en sus homónimos del siglo XXI, desempleo, recortes y exclusión quiero abrirles una pequeña ventana al cielo, una llama que aporta luz y curiosidad, al menos para la juventud, la semilla del futuro. Tenemos la fortuna de vivir en una provincia que cuenta, más allá del Corredor del Henares, con cielos profundos, plagados de cuerpos celestes, visibles a simple vista. Sin embargo, a un tiro de piedra de la capital, en el término de Yebes, encontramos una joya por descubrir, una de las instalaciones astronómicas más importantes de España, el Observatorio de Yebes. Los moradores de la Alcarria están habituados a cruzarse con la silueta cambiante de la antena del radiotelescopio de 40 metros, ladeada en escorzo o en reposo apuntando al cenit. Silente entre cebada y girasoles, a la izquierda, en la carretera hacia Yebes, tan cerca y tan olvidada. O viniendo desde Cuenca, recortada en el horizonte, como Horche, a punto de lanzarse al vacío y hundirse en el  cercano valle del Río Ungría.


Esta instalación, que tiene presencia en la zona desde mediados de los 70, ha sido una gran desconocida para los habitantes de la provincia. Su labor callada se ha centrado en la observación radioastronómica, sus mediciones son reconocidas internacionalmente en el campo astronómico y geodésico. Además de las cúpulas que albergan los instrumentos de observación, el Observatorio cuenta con un laboratorio para el desarrollo de instrumentación, y es el centro base para el trabajo de un amplio grupo de ingenieros y técnicos.


El desarrollo de instrumentos para aplicaciones astronómicas se inició en el Observatorio a finales de los años 1970s.En 2008 se puso en funcionamiento un radiotelescopio de 40 metros de diámetro para ondas centimétricas y milimétricas dedicado a observaciones de Interferometría de Muy Larga Base (VLBI) y de antena única.  Una instalación que opera de manera conjunta con otros observatorios de Europa, América y Asia. ¿Sabían que las mediciones toman como referencia los puntos más lejanos del universo, como los quásares, a modo de referencia para calibrar la información de los GPS que Ud. llevan en el coche?


Hoy no les descubro ninguna tradición, ningún secreto a voces que modele la realidad rural de esta tierra tan castigada por el ostracismo oficial. Hoy, con vistas al campo, quiero mostrarles un tesoro. Una puerta a la ciencia que nadie ha creído valiosa. Un recurso único para la zona,   nada que ver con un uso comercial o simplista. Hoy  les anuncio que están creando en Yebes un Aula de Astronomía, una oportunidad de divulgar y aprender sobre el Universo circundante, de primera mano, desde el Observatorio de Yebes.


Les hablaré más delante de esta nueva instalación municipal, hoy solo quiero mostrar mi decepción por la escasa atención que se ha brindado a esta instalación durante años. Como en tiempos de crisis miramos al cielo esperando una respuesta, y confiamos más en la fe que en la ciencia, más en la baraka determinista que en el poder de la propia voluntad.
La fe es un acto intimista, de profunda convicción, que no necesita de oropeles ni grandes inversiones. Y sin embargo en este país, seguimos mirando con fe al cielo, por decreto y sin esperanza. Mientras el Estado dedica más de  once mil millones a la Iglesia únicamente  se destinan a I+D+I (Investigación, Desarrollo e Innovación), seis mil trescientos noventa y siete millones de euros.


La inquietante y escandalosa diferencia ilustra el escaso interés, y diría que el nulo conocimiento del valor crítico que tiene la ciencia para el país, y que  sus manifestaciones divulgativas despiertan en la administración. Me recuerda la cruda inmersión forzosa en la religión del vencedor que relata el escritor Ildefonso Falcones en “La mano de Fátima”, un credo, oficial e  impuesto a los moriscos del siglo XVI. No interesaba la conversión, solo la sumisión.


En Julio ha tenido lugar un curso de verano en la UNED de Guadalajara, promovido por el Ayuntamiento de Yebes. Ha tenido como tema “Desarrollos Instrumentales en radioastronomía”. Ha sido la primera vez que dos instituciones de la provincia han puesto en valor la existencia del Observatorio. Les diré que el Alcalde de Yebes pronunció una ponencia  titulada “La Ciencia como eje de una política municipal ”. Toda una declaración de intenciones que debería ser axioma para el Estado y la Junta CLM sin esperar a que un pequeño ayuntamiento asuma tan descomunal reto.


Ahora, las estrellas no están tan lejos. Vamos camino de conocer mejor sus secretos de la mano, ciencia y ciudadanía, juventud y conocimiento con el Aula de Astronomía y el Observatorio de Yebes. No se lo piensen desde Octubre, aquí, en Guadalajara.


Si tradicionalmente las noticias que uno lee llenan de negros nubarrones el horizonte, hoy en día sufrimos una tormenta perfecta. El abanico de términos que emborronan nuestro presente es creciente. Crisis, rescate, corralito y corrupción  no necesitan de calificativos para enturbiar la actualidad del ciudadano de a pié. Un panorama desolador si nos centráramos en la parte vacía del vaso. Sin embargo la vida también depara, para quien lo quiere ver, multitud de sorpresas agradables.


En tiempos ya pretéritos, en naciones y ciudades que han muerto y renacido cien veces la guerra, las artes y las ciencias eran compañeros inseparables. Al-Ándalus y el Renacimiento italiano son dos buenas muestras de cómo entre el acero y la sangre se abría paso la ciencia de Da Vinci y Al-Zharqali, el arte de Rafael y la mezquita de Córdoba.


En nuestro tiempo, ambas materias, han sido las primeras  en sucumbir a los recortes presupuestarios. La cultura, sin tener la culpa de una desastrosa y delictiva gestión económica de la banca y los gobiernos, es el chivo expiatorio del pecado mortal del sistema. Una crisis y unas soluciones cada vez más parecidas a otras del reciente pasado que hicieron de este mundo un infierno totalitario y nazi, que ni el mismo Virgilio soñó en la  Divina Comedia de Dante.


Sin embargo, yo, desde mi humilde sillón, ante un paisaje que alterna cebada brillante con parcelas calladas, roturadas, a la espera del girasol, rey de esta tierra de alcarrias les quiero hablar de cultura. En pequeño, en la cercanía, en la dimensión necesaria para enriquecer la vida de nuestros pueblos, de nuestros barrios. Lejos de los recortes y las angustias de la economía nacional, de los grandes centros culturales y artísticos.


Ante un Estado en retroceso, son las asociaciones, los bibliotecarios, los profesores de vocación insaciable, los amateurs de cualquier clase quienes  asumen la tarea de crear riqueza entre sus vecinos. Un intangible lleno de matices sin valor de mercado, que no tiene precio. Para que me entiendan, disciplinas como el cuentacuentos que embelesa a los más tiernos de la familia. En estas fechas  de maratón viajero de cuentos  cualquiera de nosotros oficia de narrador. Poco se necesita para transmitir, el público infantil está sediento de una buena historia, diría que el adulto también. No se amilanen, un poco de teatralidad e imaginación, coste cero.

Otra actividad es la gastronomía, la cocina de siempre, la de ahora. Rescata tradiciones, sabores y aromas escondidos en algún viejo cajón de la memoria de la mano de cocinillas, abuelas y sociedades casi secretas. Descubre la  nueva alquimia de los alimentos, ahora tiene tintes de innovación y éxito, según la prensa, solo para iniciados. No olvidemos  sin embargo lo gratificante que resulta crear con nuestras manos. Arte al alcance de todos, anímense, conocerán además las especias de su entorno en estado puro.Actividad colaborativa donde se disfruta en común, codo con codo, es más divertido.


Pintura, música, fotografía, artesanía, escritura creativa son oficios que permiten crear y compartir. Ahora más que nunca el colectivo emocional necesita jalonarse de éxitos, pequeños, propios o en grupo. Necesita llenarse de matices que aboguen por la creatividad y no por el pesimismo sistémico que inunda la calle. Es un presente donde no hay soluciones cercanas, donde la confianza en los políticos es nula, donde las expectativas económicas son insultantes.


 Las actividades que pueden llenar el calendario vital de una localidad son muy variadas. Los ayuntamientos tienen que velar por su existencia, persistir en su financiación. Ahora sin embargo es tiempo de dar un paso adelante como ciudadano. De volver a la capacidad de las antiguas peñas, txokos, corales, tertulias, círculos, agrupaciones y asociaciones que jalonaban el país con fiestas, cursos y actos que unían a los vecinos. Es tiempo de rescatar la colaboración y el trabajo voluntario por la comunidad como arma contra el pesimismo, contra la molicie del sillón que nos aísla  y nos aliena en una espiral consumista y pasiva.


Tomemos la calle, con teatro, con juegos, en grupo, que la cultura riegue nuestros pueblos como bálsamo ante el olvido. Ahora que los gobernantes, en su ceguera, esconden la cultura en el cajón de los juguetes rotos, somos nosotros, los simples mortales quienes podemos crear comunidad, si, con la cultura como bandera.


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