Huesos

21/03/2015 - 23:00 Javier del Castillo

Aunque no se pueda asegurar con la certeza científica necesaria, sí parece que han encontrado los huesos de Cervantes en la cripta de Las Trinitarias. Y, como no podía ser de otra manera, en estos días se celebra con verdadero entusiasmo en Madrid esa buena nueva. El mayor baluarte de las letras hispanas podrá disponer a partir de ahora de su pequeño panteón, como recompensa tardía a tantos agravios y olvidos. Los restos del autor de “El Quijote” servirán, cuando menos, para recordarnos al pasar por la Calle Lope de Vega a una de las glorias de nuestra literatura. Quizás también para promocionar el turismo cultural en Madrid, que buena falta le hace, y de paso para recomendar la lectura de su gran novela. No tengo yo muy claro que los españoles enterremos tan bien como decimos a nuestros más ilustres compatriotas, y a las pruebas me remito. Pero de lo que sí existe constancia histórica es de que los reconocimientos y elogios llegan casi siempre precedidos por el olvido y el maltrato que les dispensamos mientras estaban junto a nosotros, en el mundo de los vivos.El caso de Miguel de Cervantes no es una excepción. Remover los cadáveres siempre resulta doloroso, sobre todo cuando se hace sin el expreso deseo de la familia del finado. El ejemplo más reciente lo tenemos con los sobrinos del poeta Federico García Lorca. Es un deber de los gobiernos homenajear a quienes han logrado que nuestra cultura sea universal. Y Cervantes es el mejor referente. Sin embargo, me parece más importante reeditar su obra que recuperar cuatro huesos maltrechos y colocarlos en una hornacina para que se hagan fotos los guiris que vienen a la capital de España pero que ni saben dónde está La Mancha, ni quién fue “el ingenioso hidalgo Don Quijote”. José Manuel Caballero Bonald ha dicho una frase lapidaria al preguntarle por el “descubrimiento funerario” acaecido en esa cripta de Las Trinitarias: “Hay que hacerle justicia a Cervantes, no a sus restos”. Pues eso. Pero aquí, con tal de crear nuevas rutas turísticas, somos capaces de cualquier cosa. Hasta de sacar de la tumba a los muertos. ¿Y no sería mejor preparar como se merece el cuatrocientos aniversario de la muerte del gran creador de la novela moderna, que está a la vuelta de la esquina…?