Los danzantes de Valdenuño 'hallan' al Niño Perdido

11/01/2015 - 19:20 D.Pizarro

Este domingo, como todos los años, el paloteo de los danzantes y la mala leche del botarga volvieron a convertirse en el mayor reclamo turístico de Valdenuño Fernández, un pueblo que en esta ocasión vivió una ediciónde la Fiesta del Niño Perdido con mejor tiempo que en años anteriores.
Y la seguridad de que esta fiesta de Interés Turístico Provincial sigue adelante se tiene en los integrantes de la propia botarga. Como reconoce Rubén Moreno, danzante, este año se encuentran en “pleno” proceso de renovación. “Se han marchado tres miembros y han entrado otros tres”. Y esto ha sido así no por falta de interés, sino porque los danzantes son jóvenes de entre 18 y 23 años y suelen permanecer en el cargo, si puede decirse así, unos cinco o seis años. En concreto, los que han abandonado la botarga son Luis Rodríguez, Rubén García y Sergio Díaz, mientras que se han incorporado Álvaro Martínez, Bernabé Rodríguez y Adrián Antón.
Pese a una noche corta por la fiesta del sábado, los danzantes se levantaron temprano para ataviarse con solemnidad con el tradicional chaleco negro, pantalón a juego, camisa blanca y faja roja. La botarga, por su parte, se vistió con sus elementos más característicos, como son la máscara, el colorido traje y sus pequeños cencerros y castañuela, tan temida por los vecinos. Así, hacia las 9.00 horas ya estaban rondando por las casas del pueblo. Entraban y salían, increpaban a algunos vecinos, con cariño, eso sí, y delante de algunas viviendas realizaban un adelanto del paloteo que posteriormente repetiría en el interior del templo ante el asombro de los fieles. Y no hay que olvidar que en algunas casas les ofrecían dulces típicos, así como bebidas, lo que además de dar fuerza a los danzantes, también les animaba para seguir bromeando con cualquiera que se cruzaba en su camino. Y a falta de pilón, a varias jóvenes las mojaron en la ducha de una vivienda. Esta y otras travesuras fueron perdonadas por el día en el que estaban y también porque todo ello se vería compensado con la actuación estelar de estos jóvenes comprometidos con la tradición de su pueblo.